Desde el 1 de Diciembre y hasta el próximo día 12 tiene lugar en Poznan (Polonia) la Cumbre del Clima, donde se debatirán y negociarán ideas para combatir el cambio climático, que tanto nos tiene que preocupar en estos tiempos.
Hoy voy a abordar 3 cuestiones sobre el tema (noticias del fin de semana en ElPais.com) y a parte de informar sobre ellas daré mi punto de vista.
¿Cómo afrontamos el cambio climático?
Los gases invernadero (causantes del aumento de la temperatura en nuestro planeta) se deberían reducir hasta las 450 partes por millón para que la temperatura no aumente más de 2 grados, del caso contrario las emisiones aumentarían en un 97% en 2030 además de que la temperatura aumentaría en 6 grados (cosa un tanto desagradable).
La captura del CO2 es otra de las medidas que propone la AIE, para combatir el cambio climático. Es un método limpio para la reducción de gases, con el cual los países ricos podrían hacer inversiones en los países menos desarrollados y reducir el CO2 de las chimeneas de las centrales de carbón y enterrarlos bajo tierra.
[Otro día ya hablaré más sobre este tema].
Según Nobuo Tanaka, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), se necesitan 20 plantas nucleares al año, 18.000 nuevas turbinas de viento y 30 plantas de captura de carbón al año, produciendo una revolución en el sistema energético.
Con la intención de crear nuevas plantas nucleares puede que estemos entrando en un dilema moral, gases invernadero vs. residuos radioactivos.
Si que por una parte las centrales nucleares nos beneficiaran en cuanto a la reducción de los gases invernadero que se emiten, y nuestra atmósfera nos lo agradecerá, pero con ello tenemos que valorar las cosas muy a conciencia, ya que no solo se tiene que pensar en la central en si, sino en los residuos que generaran y el coste que tiene que no causen un impacto medioambiental. Si se gestiona bien, sería una muy buena salida delante del cambio climático.
La captura de CO2 también es un buen recurso para aliviar la situación. Pero sin duda se deben impulsar las energías renovables, ya que son muy beneficiosas.
¿El CO2 se exporta?
Exportarse, en el sentido estricto de la palabra, no. Pero si que muchas de las cosas que se consumen en un país son importadas de otros, lo que conlleva a que el CO2 generado por su fabricación compute en el país que lo exporta. De hecho en 2005 alrededor de un 20% de las emisiones producidas por productos consumidos en España se contabilizaron fuera. Este fenómeno le llaman “la fuga del carbono” y cada vez esta creciendo más (entre 2000 y 2005 aumento en un 74%), con lo que los países subdesarrollados o que no están en el Protocolo de Kioto, se llevan la palma de las emisiones.
Si “la fuga del carbono” no se disminuye, todos los esfuerzos que haya para apaliar el cambio climático no servirán de nada, ya que el CO2 se sigue emitiendo y puede que en cantidades mayores. Desde la Unión Europea ya se están pensando limitaciones para que no vaya a más.
La “fuga del carbono” no es más que un engaño a la sociedad pensando que estamos reduciendo emisiones en nuestro país, pero que al contrario estamos generando más pero en otros países en los que hay menos control sobre los gases emitidos. Realmente no nos favorece nada esta situación con lo que tendríamos que ponerle fin con grandes sanciones para los países practicantes y además así evitaremos la fuga de empresas de los países desarrollados en busca de mano más barata.
¿Refugiados medioambientales?
François Gemenne, investigador del Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacional, ha presentado las conclusiones de un estudio financiado por la Comisión Europea sobre los refugiados del clima, que defiende crear el estatus de refugiado medioambiental.
Durante los últimos años ha habido migraciones causadas por los cambios climáticos han ido aumentando. Los refugiados africanos o desplazados chinos que huyen de la desertificación; los habitantes de islas bajas que se están moviendo por la subida del mar; las migraciones de Bangladesh hacia India o de Mozambique, por las inundaciones; o los descensos de lluvia en Senegal que impiden que haya cultivos y que fuerza la situación para que emigren hacia Europa en condiciones inhumanas; son mucho de los ejemplos de migraciones que esta provocando el cambio climático. Por ello algunos países están levantando muros entre fronteras para evitar la entrada masiva de refugiados.
Hoy en día ya hay 25 millones de refugiados ambientales (según el estudio), pudiendo llegar a los 200 millones en 2050, mientras que los refugiados políticos son 12 millones.
Lo que tenemos que tener claro y bien claro es que no podemos dejar que estas migraciones sigan aumentando, por el calentamiento global. Se tienen que crear medidas para ayudar a todos los desplazados medioambientales, y que no haya gobiernos que impidan su entrada con barreras físicas.Sin duda en un tema preocupante que el medio ambiente sea uno de los motivos para forzar el desplazamiento.
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